Investigar el agua para cuidar la pesca: IIAP avanza en monitoreo participativo en el golfo de Urabá
Maria Brenilde Uribe Lemus
Oct 28, 2026

Porque conocer lo que ocurre en el agua también es una manera de cuidar los ecosistemas, la pesca artesanal y los medios de vida de las comunidades que dependen de ellos”.

Con este propósito, el Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico, a través del componente ecosistémico liderado por la ingeniera ambiental Lady Vargas Porras, adelanta durante la vigencia 2026 el proyecto “Monitoreo de variables fisicoquímicas y algas causantes de florecimientos nocivos en sitios tradicionales de pesca de la comunidad de El Roto, Consejo COCOMAUNGUIA”, en el golfo de Urabá.

La investigación da continuidad a un proceso desarrollado de manera participativa con el Consejo Comunitario Mayor del Bajo Atrato – COCOMAUNGUIA y pescadores del sector El Roto, quienes no solo aportan su conocimiento del territorio, sino que participan activamente en el seguimiento ambiental como coinvestigadores, apropiando metodología e información que se levanta; lo que nos permite fortalecer la capacidad instalada.

“Esta articulación nos facilita que el conocimiento científico dialogue con la experiencia de quienes conocen diariamente las dinámicas del agua y de la pesca. Nos da la oportunidad de reconocerle a las comunidades, su rol como actores fundamentales en la generación de información y no únicamente como receptoras de los resultados”. Lady Vargas. Coordinadora del Componente Ambiental

¿Qué se está monitoreando? El trabajo se concentra en el seguimiento de las condiciones fisicoquímicas del agua y en la composición y abundancia del fitoplancton, conjunto de organismos microscópicos presentes en los ecosistemas acuáticos. Variables como la temperatura, el oxígeno disuelto, la salinidad y los nutrientes permiten comprender mejor las condiciones en las que estos organismos se desarrollan y reconocer posibles cambios en zonas tradicionalmente utilizadas para la pesca.

Durante la vigencia 2025, los monitoreos se realizaron en los puntos Yerbazal, Chacra y La Piscina, seleccionados mediante concertación con la comunidad, fortaleciendo así una metodología que combina criterios técnicos con el conocimiento local de quienes habitan el territorio.

Monitorear para prevenir y comprender. Algunos grupos de microalgas pueden proliferar bajo determinadas condiciones ambientales y generar floraciones algales nocivas – FAN, fenómeno que puede producir efectos sobre los ecosistemas acuáticos y sobre las actividades que dependen de ellos. Como antecedente, los resultados obtenidos en 2025 permitieron identificar géneros de fitoplancton reconocidos por su potencial para formar este tipo de floraciones. Sin embargo, durante los muestreos realizados no se registraron eventos de floración, por lo cual estos hallazgos no deben interpretarse como confirmación de presencia de toxinas en el agua ni de contaminación de los peces. 

Precisamente, este tipo de resultados evidencia la importancia de mantener procesos de monitoreo continuos que permitan conocer las variaciones del ecosistema, identificar oportunamente posibles cambios y generar información que contribuya a una actuación preventiva. Información que debe regresar al territorio. Los monitoreos de 2026 buscan ampliar el conocimiento disponible y fortalecer las capacidades locales para participar en el seguimiento de sus propios ecosistemas.

Los resultados de esta vigencia aún se encuentran en construcción. Una vez consolidados y analizados, desde el IIAP se promoverán espacios para compartir la información con las comunidades y con los actores de interés, procurando que los hallazgos científicos sean presentados de manera clara, comprensible y útil para su apropiación.

Para el Instituto, investigar no termina con la toma de muestras o la elaboración de un informe. El conocimiento generado debe regresar al territorio y ponerse al servicio de quienes toman decisiones, desarrollan actividades productivas y mantienen una relación cotidiana con estos ecosistemas. Por ello, la socialización de los resultados será un componente fundamental del proceso, buscando que pescadores, comunidades, autoridades ambientales, instituciones y demás actores interesados puedan disponer de información que contribuya a orientar acciones preventivas, fortalecer el cuidado de los ecosistemas y apoyar decisiones relacionadas con la sostenibilidad de la pesca artesanal.

Investigar, compartir y apropiar el conocimiento son pasos necesarios para que la información se convierta en una herramienta efectiva para la toma de decisiones y el cuidado del territorio.